¿Cómo cultivar sativas? 5 consejos de oro

¿Cómo cultivar sativas? 5 consejos de oro       

Chocololope casi lista para cosechar

                                                                           

Desde la estabilización por parte de los bancos de semillas, de las variedades de marihuana sativas, ha quedado al alcance de todos su cultivo mediante híbridos que, aun siendo 90% sativas y conservar la relación THC/CBD óptima para la psicoactividad, no necesitan tantas semanas de floración como una sativa 100%. Aun así, antes de disponerte con tu aventura, debes tener en cuenta una serie de consejos a la hora de cultivar estas bellezas.

  • Elije tu variedad en función de tu grado de familiarización cultivando sativas. Para empezar hay muchas sativas al 90% con tiempos de floración y producciones muy respetables, siempre manteniendo el mágico ratio de alto THC bajo CBD. Con más práctica puedes ir apostando por variedades más lentas, siempre recordando que cuanto más dure el proceso más probable es que surja algún imprevisto o se nos vaya de las manos con algún fallo (ph, humedad, plagas).
  • Debido a su origen tropical, las sativas tienden a estirarse mucho, la elección del recipiente no deberá exceder los 12 litros en interior o 36 en exterior a no ser que realicemos una poda agresiva justo antes de empezar la floración. Aun así, debido a su vigor vegetativo, en ocasiones esta práctica provoca una respuesta en la planta de crecimiento descontrolado, más grandes tras cada poda. Por eso yo recomiendo una eliminación selectiva de ojos sin poda apical, predisponiendo una disposición longitudinal (a lo alto, apoyadas en algunos tutores para resistir el peso de los cogollos en la floración) en el armario de cultivo, ya que al tener hojas estrechas y ojos separados, la luz llega perfectamente a las partes bajas de la planta. En exterior atar algunas ramas principales hacia abajo y un lateral  ejerce un efecto en la planta de bifurcación transversal (a lo ancho) pero sin la desventaja de la gran respuesta vegetativa que pueden ocasionar las variedades sativas al ser podadas.

 

  • La fase de crecimiento debe ser más corta que en las variedades indicas, sobre todo si se parte de esquejes. Para que tengáis una referencia, en el momento que la raíz se ha propagado y ha generado un par de ojos nuevos pueden ponerse a floración, según el número de plantas por metro cuadrado. Si las dejamos crecer un poco más nos aseguraremos ramificaciones laterales en el caso de que estemos usando recipientes de más litros (menos plantas por metro cuadrado). Siempre tened presente que, si su sistema radicular está bien instaurado, en floración triplicarán su tamaño.

 

  • Teniendo en cuenta todo lo anterior, el sustrato debe variar ligeramente, aportando más aireación (imprescindible una capa drenante en el fondo del macetero, lo más práctico y barato bolas de arlita) y más nutrientes de liberación lenta. Su ciclo de floración es más largo así que debemos evitar encharcamientos o déficits de nitrógeno y oligoelementos; así como potasio, que a diferencia del resto de nutrientes es más recomendable incorporarlo líquido o de absorción rápida y a ser posible sin cales no asimilables (o un limpiador de raíces), en las últimas semanas de floración para prevenir un amarilleamiento exponencial de hojas y para obtener un cogollo que, aunque sea sativorro, esté prieto). Debido a su crecimiento explosivo, sus picos de necesidad de nutrientes suelen ser más exigentes que las indicas, así que vigilaremos cualquier cambio de color en las hojas y tendremos nutrientes a mano para enderezar nuestra poderosa sativa.

 

  • Si con todos los avisos tus sativas se acercan al foco o a ojos de vecino, recomiendo doblar la planta sobre sí misma debido a la gran elasticidad del tronco de estas genéticas (como puedes observar en el crokis). Para ello no hay más que atar un cordón grueso y suave desde la parte superior del tallo principal de la planta hasta un anclaje en la base de la maceta, también venden en los growshops una especie de yoyó para esto. La tensión debe ser moderada, asegurando que la parte superior de la planta está doblada, incluso mirando hacia abajo. Si no te atreves, puedes cortar la parte superior de la planta si aún no hay cogollo formado, ya que repartirá la fuerza a las ramas laterales. Prefiero la primera opción porque las plantas no se descontrolan tanto. En las indicas el patrón de crecimiento y desarrollo es mucho más predecible que en las sativas. Además, mantendremos la planta más aireada y con cogollos más gruesos.

Bueno, espero que ahora te sientas más seguro y animado cultivando variedades de cannabis sativa. En un post próximo trataré en más profundidad el asunto de la elección de nuestra semilla.

 

 

 

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